28/06/09

LAS PRIMERAS MANIFESTACIONES DEL NACIONALISMO EN LA BANDA ORIENTAL (1811 - 1812)


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a) - El Primer sitio de Montevideo y la Amenaza portuguesa (1811)

            El 1° de junio de 1811 Rondeau asumió la dirección del Sitio de Montevideo.  Cañoneó varias veces la ciudad, reforzando, de este modo, las operaciones de guerra ya iniciadas por Artigas después de la batalla de Las Piedras.

            Las comunicaciones marítimas con Buenos Aires estaban sin embargo interrumpidas, porque la escuadra española, al mando del capitán Michelena, vigilaba el Río de la Plata y el Uruguay.

            Ante la urgente necesidad de municiones, el Ayudante don Pablo Zofriateguy, al frente de treinta hombres asalto el 15 de julio la isla de Ratas, frente a Montevideo, apoderándose de los pertrechos de guerra que guardaba el enemigo.  Elío mientras tanto habia resuelto expulsar de Montevideo a las familias vinculadas a las fuerzas artiguistas y a los religiosos del Convento San Francisco.  Todos ellos se refugiaron en el campamento de Artigas.

            Al ver Elío que su situación en la ciudad se hacía cada vez más difícil, pidió auxilio a la Corte portuguesa en Río de Janeiro.

            La Intervención de Portugal en ayuda de Montevideo alarmó al Gobierno bonaerense pues le era imposible sostener una lucha con dos frentes, vale decir, contra los ejércitos de los españoles en Perú, en el norte argentino, y contra los portugueses, en el este del Uruguay.  Por eso fue que la Junta bonaerense aceptó discutir un tratado de paz o armisticio.

 

b) - El surgimiento del Pueblo Oriental.  Las Primeras Asambleas entre los Orientales (1811)

            El 17 de julio de 1811 la corte portuguesa, desde Brasil, envió un ejército numeroso a las órdenes del general Diego de Souza que inició la invasión de la Banda Oriental en el mes de agosto.

            En vista de la intervención portuguesa el Gobierno de Buenos Aires acetó hacer un armisticio con Elío, o sea un Tratado de Pacificación.  Elío impuso como base de arreglo el levantamiento del sitio y que su autoridad fuera reconocida en toda la Banda Oriental.

            El armisticio dejaba a los orientales abandonados a su propia suerte y a las actitudes vengativas de Elío.  Los orientales al enterarse del próximo levantamiento del sitio, resolvieron reunirse en "asambleas" para deliberar sobre el armisticio y resolver lo que convenía hacer.

            La primera asamblea se realizó el 10 de setiembre de 1811 en "la panadería de Vidal" (situada más o menos en donde hoy se cruzan las calles Joaquín Requena y Pedernal).  Fue convocada por Rondeau para que los delegados de la Junta explicaran la necesidad de interrumpir la lucha.  Los orientales protestaron enérgicamente haciendo conocer su voluntad de mantener el sitio por sus propios medios.

            En ese momento en Buenos Aires, la Junta de Mayo fue sustituida por un Triunvirato, es decir, por un órgano de gobierno formado por tres miembros: Manuel de Sarratea, Juan José Paso y Feliciano Chiclena.

            Este triunvirato continuó los arreglos de paz y el 7 de octubre de 1811 los representantes de ambos gobiernos acordaron en principio que las fuerzas sitiadoras levantaran el sitio y que el virrey Elío hiciera suspender las marchas del ejército portugués.

            Al conocer estos nuevos arreglos, los orientales se reunieron en otra asamblea realizada el 10 de octubre de 1811 en el cuartel general del campo sitiador establecido en la "Quinta de la Paraguaya".

            En esta importante asamblea estuvieron presente el delegado de Buenos Aires, Artigas, varios jefes militares orientales importantes y el vecindario.  El delegado insistió en que era necesario levantar el sitio para evitar la lucha contra los portugueses.  Rondeau debería regresar con su ejército a Buenos Aires.  Artigas se retiraría con su gente de guerra hacia el territorio de Yapeyú en Corrientes.

            Los orientales manifestaron su oposición pero resolvieron obedecer las órdenes dadas.  Se sostiene además que fue en esta asamblea qu el pueblo armado decidió elegir a su caudillo José Artigas, como "Jefe de los Orientales".

 

c) - El Exodo del Pueblo Oriental y su establecimiento en el Ayuí ( 1811 - 1812)

            El 12 de octubre de 1811, el ejército revolucionario debió levantar el sitio y partió hacia las márgenes del río de San José.  El día 23 tuvo la noticia de que el Tratado había sido firmado.  Desde ese momento todo el pueblo oriental se fue uniendo al ejército de Artigas que marchaba hacia el norte, separándose de las tropas porteñas.  Al llegar a Salto más de dieciseis mil personas, abandonando sus hogares, se habían plegado al Jefe de los Orientales buscando su protección.  Fue un movimiento espontáneo que afirmó la jefatura de Artigas y el nacionalismo oriental.  En nuestra historia este hecho se conoce con el nombre de "Exodo del Pueblo Oriental".  Los paisanos de esa época lo llamaron "La Redota" por decir "la derrota" que significa la retirada y el estar vencidos.  Los orientales tuvieron que hacer tremendos sacrificios para defender su libertad.

            En diciembre de 1811 el ejército artiguista y el pueblo oriental en retirada cruzaron el río Uruguay desde Salto Chico, para acampar a orillas del arroyo Ayuí en Entre Ríos.  En el Ayuí quedaron hasta fines de 1812 sufriendo penurias y privaciones, pero soportándolo todo en forma admirable, bajo la cuidadosa protección de Artigas.  Este, mientras tanto, entabló relaciones con el gobierno de Paraguay al que envió una misión con una extensa nota en donde explicaba el desarrollo de la revolución.  También se comunicó con los principales caudillos del litoral argentino qeu más tarde se plegaron a sus ideas.  Además continuó defendiendo nuestras fronteras de los ataques portugueses.

            Hacia fines de 1812 los orientales iniciaron el regreso al país porque Artigas recibió órdenes de incorporarse al segundo sitio de Montevideo, que había sido reiniciado por orden del gobierno de Buenos Aires.

            En Exodo se destacó la unidad del pueblo oriental, la ayuda que se prestaron los unos a los otros, especialmente a los más débiles, y el sentimiento de autonomía frente a Buenos Aires.  El pueblo que emigró siguiendo a Artigas tenía conciencia de poseer vínculos comunes como el territorio, la región, las costumbres, los enemigos, el idioma, además de intereses políticos idénticos.  Cuando a fines de 1812 volvieron los emigrados, habían fortalecido un sentimiento de comunidad, de unión y también de autonomía.

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