23/02/09
Extranjerización de la tierra
Ahora, en este período del Gobierno Progresista es cuando los extranjeros se han apoderado más de las mejores tierras fértiles del país. Cuando Astori daba clases de Economía en los Comités de Base del Frente Amplio, antes de la dictadura y en la década de los setenta, él solía decir que los dueños del Uruguay eran unas 500 familias de abolengo.
Quién no conocía en aquel entonces los rancios apellidos de la Asociación Rural, propietarios de varias estancias muchas veces en todo el país. El Frente Amplio tomaba de la izquierda una sentida reivindicación de Reforma Agraria. Hoy los extranjeros se compran de una sola vez hasta 120 mil hectáreas sin pestañear. Pero esta vez no para criar vacas y ovejas o plantar cereales. En apenas seis años, más de cuatro millones de hectáreas de propiedad uruguaya pasaron a manos de extranjeros. El propio Ministerio de Ganadería y Agricultura que dirige el MLN, MPP y que dirigió el propio líder José Mujica entre enero de 2000 y junio del 2006, se realizaron 14.148 operaciones de compraventa de tierras que movieron unos 2.325 millones de dólares. El precio de la hectárea aumenta cada vez más
según el último informe de la Dirección de Estadísticas Agropecuaria el Ministerio de Ganadería y Agricultura y Pesca, en el 2000 la hectárea en Soriano para plantar soja valía 400 dólares. Hoy en promedio anda en los dos mil dólares y algunas transacciones alcanzó 5 mil dólares. Pero ahora los nombres de los propietarios no los sabe nadie más que el MPP y Mujica porque los tiene solamente el Ministerio de Ganadería y Agricultura.
Una nueva ley obligaría a que los propietarios de Sociedades Anónimas propietarias de tierras a convertirse en Sociedades anónimas nominativas. Pero por ahora, la información sobre quienes son extranjeros que compran en Uruguay sigue siendo “un secreto de Estado”. Es decir que con el Gobierno progresista aumentó la extranjerización de la tierra, y ni siquiera sabemos a quien pertenecen las estancias. Y cada vez son más los grupos inversores extranjeros que compran tierras en Uruguay muchos de ellos para especular con el aumento de precios como forma de inversión a mediano o largo plazo.
Aquí aparece si por primera vez el de un inversor brasileño llamado Ernesto Correa y que hoy es de los pocos extranjeros conocidos con tierras en nuestro país. Además de ser dueño de muchas hectáreas en Río Grande del Sur propietario de Ana Paula una de las mayores haciendas de ese estado, acosado por el “Movimiento Sin Tierras”, que ocupó su establecimiento. Entonces decidió vender todo lo que tenía y comprar tierras en Uruguay. Hoy tiene aquí más de cien mil hectáreas y su nueva estancia Ana Paula es la más importante de Cerro Largo. En el 2002 Correa decidió capitalizar el Frigorífico PUL con siete millones de dólares y compró el 75% de sus acciones. En ese año se convirtió en el mayor exportador cliente del Banco República. Un año antes había sido distinguido como el mayor exportador de la industria frigorífica nacional. Correa hoy está vinculado a la zafra de arroz y también se dice que es uno de los accionistas de la cadena de zapatos estadounidense Nine West. Vive escondido en su Estancia y viajando a San Pablo y Estados Unidos. Se habla también del caso de un dueño de una cadena de supermercados en Gran Bretaña que habría comprado más de 100 mil hectáreas en Salto contra el Río Uruguay. Casi un cuarto de la superficie del país está ya en manos extranjeras. En el mismo informe del Ministerio se señala que Colonia fue el departamento con más movimiento de compra y venta. En Paysandú se vendió la mayor porción de tierras 411.000 hectáreas, el 30% de las tierras en uso agropecuario del departamento. Casi la mitad de las ventas de tierras entre 2000 y 2006 fueron al norte del Río Negro, en Paysandú, Tacuarembó, Salto y Cerro Largo se vendieron 1.700.000 hectáreas. Allí están las tierras más rentables y más productivas. El empresario inmobiliario Omar Buzó, entiende que un 35%, unas 80 mil hectáreas de los campos de Río Negro están en manos extranjeras. “Fundamentalmente son argentinos, pero también han comprado brasileños, holandeses, belgas, franceses y estadounidenses”. El fenómeno de inversores argentinos también se da en Paysandú donde sólo un intermediario vendió la semana pasada tres establecimientos de 900 hectáreas cada uno, dijeron fuentes inmobiliarias.
En Lavalleja PGG Wrightson el mismo grupo neocelandés que también adquirió campos en Rocha y en el litoral, compró hace seis meses 6.000 hectáreas que se destinarán a la explotación lechera. En ese lugar se proyecta una inversión de varios millones de dólares para llegar a una producción aproximada a los 20.000 litros de leche diarios. Los neocelandeses a través del proyecto New Zealand Farming System Uruguay también se instalaron en Florida donde compraron 9.000 hectáreas en San Gabriel y Cerro Colorado. Eso incluye una estancia turística San Pedro del Timote.
Los neocelandeses podrían llegar a tener hasta 30.000 hectáreas hacia el norte y el este, habrían pagado 5.000 dólares por hectárea. En 1987 cuando entró en vigencia la ley forestal 5.939 había apenas 25.000 hectáreas plantadas en el rubro. Veinte años después las compras de tierras aumentaron especialmente para la producción de celulosa. De casi cuatro millones de hectáreas dispuestas por el Ministerio de Ganadería y Agricultura como prioridad forestal ya casi un millón se encuentran plantadas y más del 50% pertenece a empresas extranjeras, la finlandesa BOTNIA, la estadounidense Weyerhauser, la española ENCE y la sueco finlandesa STORA ENSO entre otras. Las retenciones en Argentina, la estabilidad económica, y sobre todo el precio barato de la tierra son algunas de las cosas que inclinan el negocio hacia nuestro país. La soja es uno de los principales cultivos del litoral del país. Los argentinos son los principales productores extranjeros de soja. Según datos del Ministerio de Ganadería y Agricultura llevan plantadas 200.000 hectáreas en nuestro territorio y producen entre el 20% y el 25% del total de la agricultura nacional. En 2002 apenas habían plantadas unas 40.000 hectáreas. En los últimos seis años, la producción de soja en el país se multiplicó por diez y hoy hay casi 400.000 hectáreas dedicadas a este cultivo. El año pasado la cosecha alcanzó las 700.000 toneladas.
Pero la soja no es el único cultivo ni el más rentable. También se dedicaron a plantar trigo, girasol, y cebada en Río Negro, Soriano, Paysandú, Durazno y Colonia. Algunos compran otros arriendan las tierras a pequeños productores endeudados sin perspectivas de crecimiento. El productor no tiene como negarse, trabaja con su maquinaria, no es desalojado, y tiene para vivir. Varios pools o grupos empresariales argentinos desembarcan en el negocio de la agricultura en nuestro país hace ya varios años. En Durazno fuentes de la Sociedad Rural de ese departamento aseguraron que el proceso de venta de tierras se está acelerando. El Tejar, el grupo extranjero con más extensión de tierras dedicadas a la soja, trigo cebada, maíz y girasol en nuestro territorio, es una de las empresas que más presencia tiene en Durazno. Llegó al país hace seis años. Primero arrendaron tierras, a principios de 2002. En 2006 se decidieron a comprar. Trabajan en forma indirecta otras tierras unas 46.000 hectáreas en Durazno, Flores, Colonia, Soriano, Río Negro, Paysandú, Rivera, Tacuarembó y Cerro Largo. El 30% son propias y el resto arrendadas a productores. Los Grobo —el principal grupo sojero argentino— también llegó al país, se asoció con un empresario uruguayo Marcos Guigou y en Uruguay se llama Agronegocios del Plata. Llevan 40.000 hectáreas plantadas en Soriano, Paysandú y Río Negro y anuncian ampliarse este año. En el 2002 desembarcó el Grupo Ceres Tolvas, un conglomerado argentino con 30 años de experiencia en Entre Ríos. En Uruguay explota 5.000 hectáreas y tiene el asesoramiento de otras 1.200 hectáreas de terceros para la producción de soja, trigo maíz y girasol. MSU se dedica a la plantación de soja, trigo y maíz ya lleva sembradas 16.000 hectáreas en Flores, Soriano, Paysandú y Río Negro. Calyx Agro de capitales argentinos y accionistas de la multinacional Louis Dreyfus también cuentan con tierras uruguayas. En medio del secretismo oficial sobre los nombres de los nuevos propietarios de las tierras, todo el territorio cultivable sigue estando a la venta, los dueños del Uruguay ya no son los Gallinal o los Silva y Rosas, ahora hablan extranjero y el gobierno progresista les exige que saquen la cédula de identidad. Por supuesto que no somos para nada idealistas, mencionar estos datos y esta realidad nos agita a nosotros y tres o cuatro más, pero usted frenteamplista de corazón, seguirá pensando igual o peor que antes.
Usted tomará esto como “un palo en la rueda al gobierno”, una “denuncia de mala leche”, prácticamente “una traición al Pepe y compañía”. Pese a lo cual vamos a terminar de dar los últimos datos de este artículo que entre que desanima y descorazona cualquier futuro a la vista para un país cien por ciento agrícola ganadero —como el nuestro— y donde ya está casi todo en manos extranjeras. Ni en la Cisplatina, ni en las peores situaciones, durante el periodo de los portugueses, los españoles o las invasiones inglesas, el país ha estado tan extranjerizado, como durante un gobierno de izquierda.
La empresa BOTNIA con plantaciones de eucaliptos en Lavalleja, Tacuarembó, Paysandú, Soriano y Río Negro, a mediados de 2007, tenía casi 160.000 hectáreas propias. EUFORES de ENCE tiene unas 127.000 hectáreas forestadas en Río Negro, Soriano, Lavalleja Rocha y Paysandú. WEYRHAUSER lleva forestadas 150.000 hectáreas de pino y eucalipto en Rivera, Tacuarembó, Cerro Largo, Treinta y Tres y Paysandú. STORA ENSO compró 45.000 hectáreas y necesita 120.000 hectáreas de eucaliptos más. GRUPOS OTEGUI en 2003 tenía más de 50.000 hectáreas. En Uruguay hay 200.000 hectáreas plantadas de soja argentina. Ellas suman entre el 20 y el 25% de la agricultura nacional. En seis años la soja se multiplicó por seis hay 400.000 hectáreas dedicadas al cultivo. Las inversiones brasileñas en frigoríficos uruguayos es muy grande el grupo MARFRIG realiza 40% de la faena vacuna nacional. En 20 años la forestación creció 600%. En 1987 apenas habían plantadas unas 25.000 hectáreas en el país. Hoy empresas extranjeras como BOTNIA; ENCE y WEYERHAUSER poseen el 50% de la superficie forestada, lo que equivale a más de medio millón de hectáreas. Arrendar una hectárea para poner un tambo paga en promedio unos 70 dólares. Plantar soja paga 180 dólares también en promedio. Las mejores tierras uruguayas para la agricultura se cotizan en 5.000 dólares por hectárea. Las argentinas alcanzan los 10.000 dólares por hectárea.
La zafra 2006/07 produjo 1.415.000 toneladas de arroz con cáscara. Fuentes del sector aseguran que son empresarios extranjeros, brasileños los que invierten en la producción. La venta de SAMAN a la empresa CAMIL de capitales brasileños fue el inicio.
La industria frigorífica y la lechería uruguaya van quedando en manos extranjeras revitalizados por el empuje del dinero e inversiones extranjeras. De Brasil llegaron interesados en los frigoríficos. A la capitalización de POOL por parte del grupo brasileño Correa se suma la compra del grupo Bertín con sede en San Pablo, del frigorífico Canelones Marfrig, otro grupo brasileño compró el frigorífico Colonia, Tacuarembó y San José y la estancia la Caballada en Salto. Más del 40% de la faena de carnes nacional está en sus manos. En la lechería otros cariocas arribaron. Bom Gosto anunció inversiones en planta de leche larga vida. Pero el mayor grupo inversor será neozelandés. La empresa PGG WRIGHTSON anunció una inversión de 200 millones de dólares en la producción de leche. Una de las principales banderas del Movimiento de Liberación Nacional siempre fue la “lucha por la tierra”. Con esta consigna Sendic fundó el sindicato de UTAA en Bella Unión. Por la conquista de la tierra marcharon varias veces desde el norte hasta Montevideo los trabajadores de la caña. En una de esas marchas desde el norte hasta la capital moría Lourdes Pintos. En otra oportunidad fueron a la cárcel Vique, Santana y Castillo acusados de asaltar un banco para financiar la olla de los “cañeros”. De esta lucha se inspiraron escritores como Mauricio Rosencof, y otros intelectuales y autores nacionales que reclamaban expropiar las grandes extensiones de tierras y darlas los “peludos” del norte. Aún después de salir de la cárcel, Sendic volvía a retomar aquella idea con el que llamó “Movimiento por la Tierra”, un apéndice del MLN, y que reunía a varios viejos militantes de UTAA y del MLN fieles al líder histórico. La experiencia desapareció con la muerte del líder histórico del MLN, y con la llegada de otro fundador de la organización guerrillera al Ministerio de Ganadería y Agricultura José Mujica, muchos pensaron que se haría justicia en relación a aquellos reclamos campesinos. Como podemos apreciar hoy no solo no fue así, sino que las ejecuciones a los pequeños y medianos productores endeudados prosiguieron sin piedad alguna. Se salvó Nin Novoa que levantó una hipoteca, fue beneficiado con quitas, agrandó sus campos, compró estancias, y vive muy bien con cien mil pesos por mes, y con los otros cien compra novillos. Pero a los demás paisanos, el banco les arrancó la cabeza y hoy sus campos están llenos de eucaliptos o soja y en mano de extranjeros.
¡Qué triste verdad que una organización como el MLN se haya convertido en la mayor de todas en entregarle las tierras de la banda orientales de José Artigas, a los porteños y brasileños, norteamericanos y europeos!.
Claro que usted, compañero frenteamplista, le encontrará el lado bueno a esta extranjerización y pérdida de soberanía. Así pasó después de la derrota de Artigas en Tacuarembó y el largo collar de derrotas en territorio de las provincias argentinas, hasta cruzar al Paraguay. Los hacendados orientales estaban felices, los grandes comerciantes también. En poco tiempo cambiaron la bandera tricolor por la de las franjas azules y blancas. Montevideo se llenó de brasileños, portugueses y porteños y todos fueron felices. Los puertos se volvieron a abrir, los barcos atracaron en Montevideo, Maldonado y Colonia.
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19/02/09
Gloria eterna al Mariscal, al pueblo paraguayo y verguenza histórica para el Uruguay
MARISCAL FRANSICO SOLANO LOPEZ.
La muerte de un Gran Americano (1° de marzo de 1869)
“¡Muero con mi Patria!”. (Guerra del Paraguay )
Con esa última frase en sus labios, el 1º de marzo de 1870, en Cerro-Corá, el Mariscal Francisco Solano López, herido, agotado y desangrado, medio ahogado, moribundo y anegada en sangre el agua inmunda del arroyo que, caído sentado, lo circundaba, recibió un tiro de Manlicher que le atravesó el corazón.Ahí quedó, muerto de espaldas, con los ojos abiertos y la mano crispada en la empuñadura de su espadín de oro –en cuya hoja se leía "Independencia o Muerte"-.
“¡O, diavo do López!” [¡”Oh, diablo de López!”], comentó el macaco recluta del Imperio brasileño mientras pateaba el cadáver.
Las últimas palabras del Mariscal eran algo más que una metáfora: ya casi nada quedaba del Paraguay, toda su población masculina entre los 15 y 60 años había muerto bajo la metralla. Muchísimas mujeres y niños también, cuando no por las balas, por las terribles epidemias de cólera y fiebre amarilla, o simplemente sucumbieron de hambre. Por supuesto, tampoco quedaron ni altos hornos, ni industrias, ni fundiciones, ni inmensos campos plantados con yerba o tabaco, ni ciudad que no fuera saqueada. Apenas si un montón de ruinas cobijaba a los fantasmales trescientos mil ancianos, niños y mujeres sobrevivientes. Se condenó al país a pagar fortísimas indemnizaciones por “gastos de guerra”. Paraguay perdió prácticamente la mitad de su territorio, que pasó a formar parte de Brasil y de Argentina (las actuales provincias de Misiones y Formosa).
Cinco años antes, al comenzar la guerra de la Triple Alianza, el Paraguay de los López era un escándalo en América. El país era rico, ordenado y próspero, se bastaba a sí mismo y no traía nada de Inglaterra... Abastecía de yerba y tabaco a toda la región y su madera en Europa cotizaba alto. Veinte años había durado la presidencia del padre, don Carlos Antonio López, hasta su muerte en 1862, y desde entonces la del hijo Francisco Solano.
El Paraguay tenía 1.250.000 habitantes, la misma cantidad de la vecina Argentina de entonces (¡Se exterminó en la guerra nada menos que al 75% de la población!). El país era de los paraguayos. Ningún extranjero podía adquirir propiedades, ni especular en el comercio exterior. Y casi todas las tierras y bienes eran del Estado.La balanza comercial arrastraba un saldo ampliamente favorable, y carecía de deuda externa.
Contaba con el mejor ejército de Sudamérica. Tenía altos hornos y la fundición de Ibicuy fabricaba cañones y armas largas. Funcionaba el primer ferrocarril de Latinoamérica, un telégrafo y una poderosa flota mercante.
El nivel de la educación popular también era el primero del continente.
Además, Paraguay era un importante productor de algodón, materia prima que necesitaba el capitalismo inglés en su etapa de expansión imperialista para su industria textil, principal motor de su economía. El bloqueo al sur esclavista de la Confederación, que proveía de algodón a la industria inglesa, producido por la guerra de Secesión norteamericana (1861-1865), hizo indispensable para los intereses británicos la destrucción de tal nación soberana.
Esos intereses manipularon al círculo de influencia del emperador del Brasil y al partido mitrista y la oligarquía porteña y montevideana, hasta promover el exterminio de todo un pueblo, que incluyó de paso a las montoneras argentinas. (Ver Libertad, civilización y Progreso )
Lo cierto es que la marcha final de siete meses de los últimos héroes paraguayos hacia Cerro-Corá, doscientas jornadas por el desierto, bajo el ardiente sol tropical, constituye una de las páginas más sórdidas pero también más gloriosas de la historia americana. Soldados abrazados por la fiebre o por las llagas y extenuados por el hambre, sin más prendas que un calzón, descalzos porque los zapatos, como el morrión y las correas del uniforme, han sido comidos después de ablandar el cuero con agua de los esteros. Todos están enfermos, todos escuálidos por el hambre, todos heridos sin cicatrizar. Pero nadie se queja. No se sabe adónde se va, pero se sigue mientras no sorprenda la muerte. Conduce la hueste espectral el presidente y mariscal de la guerra Francisco Solano. Si no ha podido dar el triunfo a los suyos, les ofrecerá a generaciones venideras el ejemplo tremendo de un heroísmo nunca igualado.
Cinco años después, el gran Paraguay de los López quedó hundido, con todo su pueblo, en los esteros guaraníes. Desde entonces el Foreing Office quedaría como dueño absoluto de la región y dejaría desarticulada, por lo menos durante un largo período que todavía sufrimos, la posibilidad de integrar en una sola nación a la Patria grande. La gran causa iniciada por Artigas en las primeras horas de la Revolución, continuada por San Martín y Bolívar al concretarse la Independencia, restaurada por la habilidad y energía de Juan Manuel de Rosas en los años del "sistema americano", y que tendría en el Gran Mariscal Francisco Solano López su adalid postrero.
Pero ya una año antes de Cerro-Corá, viejo y pobre en su destierro de Southampton, don Juan Manuel de Rosas, que por sostener lo mismo que Francisco Solano López había sido traicionado y vencido en Caseros por los mismos que traicionaron y vencieron ahora al mariscal paraguayo, se conmovió, profundamente emocionado, ante la heroica epopeya americana. El Restaurador miró el sable de Chacabuco que pendía como único adorno en su modesta morada. Esa arma simbolizaba la soberanía de América; con ella San Martín había liberado a Chile y a Perú; después se la había legado a Rosas por su defensa de la Confederación contra las agresiones de Inglaterra y Francia. El viejo gaucho ordenó entonces que se cambie su testamento, porque había encontrado el digno destinatario del sable corvo de los Andes.
El 17 de febrero de 1869, mientras Francisco Solano López y el heroico pueblo guaraní se debatían en las últimas como jaguares decididos que se niegan a la derrota, Rosas testó el destino del "sable de la soberanía":
"Su excelencia el generalísimo, Capitán General don José de San Martín, me honró con la siguiente manda: La espada que me acompañó en toda la guerra de la Independencia será entregada al general Rosas por la firmeza y sabiduría con que ha sostenido los derechos de la Patria. Y yo, Juan Manuel de Rosas, a su ejemplo, dispongo que mi albacea entregue a su Excelencia el señor Gran Mariscal, presidente de la República paraguaya y generalísimo de sus ejércitos, la espada diplomática y militar que me acompañó durante me fue posible defender esos derechos, por la firmeza y sabiduría con que ha sostenido y sigue sosteniendo los derechos de su Patria".
La figura granítica del Mariscal López
Un hecho que ningún historiador serio puede negar, es que el heroico pueblo paraguayo siguió voluntariamente a Solano López en todas sus batallas y sacrificios hasta las últimas consecuencias. Aquel pueblo a quien Mitre quería “liberar del tirano López”, lo siguió unánime hasta su fatal destino.
El 16 de octubre de 1869, tras largos años de lucha, trasladando los restos de su diezmado ejercito, hizo hacer un alto en el junto al arroyo Tandey-i. Ordenó que se formara el pequeño ejército cubierto de andrajos, que fielmente le seguía. Se cantó el Himno Nacional y luego habló López, con voz pausada y serena. Recordó las épicas jornadas vividas y la gloria con que se habían cubierto los soldados paraguayos, y rindiendo homenaje al heroico general Caballero que estaba a su lado, agregó:
“Si yo llego a desaparecer, aquí tenéis a mi reemplazante. Y yo os recomiendo en esta hora amarga de mi vida, que le améis, como yo le amo, y que le sigáis confiado, como me seguís...” (O´Leary. Bernardino Caballero.p.28 – AGM.t.II.p.360)
En su largo peregrinaje hasta su destino final en Cerro Corá, era seguidos por los restos de su ejército y su pueblo que seguían adheridos a su gigantesca figura, hasta inmolarse como cumpliendo un pacto sagrado. El éxodo de todo un pueblo, hombres, mujeres, anciano y niños, siguiendo los pasos del ejercito nacional, es una de las páginas más sublimes de la historia universal.
Pero la mentalidad liberal no puede o no quiere comprender o admitir tanto heroísmo en defensa de su patria y de su libertad.
Gelly y Obes, general en jefe del ejército argentino, le escribía al ministro de guerra desees de Lomas Valentinas:
“Una fuerza de caballería se desprenderá sobre Cerro león con el objeto de capturar a López, lo que talvez no sea posible por tenerse noticia de que trata de salir del pais inmediatamente”
Esa era la ilusión de Mitre, acaparador de derrotas: le humillaba el valor de López y le carcomían los celos ante esa figura inmensa y legendaria.
Cuando creyó que estaba cerca de la victoria, Mitre le escribe a Gelly y Obes:
“Estrechado por los victoriosos ejércitos que lo persiguen, ha de buscar al fin su salvación en la fuga, puesto que no ha tenido ni aún el triste coraje de buscar entre sus soldados una muerte, si no gloriosa, al menos digna para el que ha sacrificado todo un pueblo a sus desacordadas aspiraciones”.
Nada más absurdo y cínico dicho por alguien como Mitre, que en las letras transformaba sus derrotas en victorias (Pavón), sus huidas en “heroicas retiradas” (Cepeda) y echándolo al culpa al “desierto inconquistable” por su derrota ante un puñado de indios.(Sierra Chica)
Pero el Mariscal López no le daría el gusto a Mitre de huir cobardemente como el, y su figura granítica se iba agrandando en proporción a sus contrastes, y en ningún momento pensó en huir, ni cruzo ningún temblor en su rostro imperturbable y sereno.
Fuentes:
Rosa, José María “¡Muero con mi Patria!” - Investigación histórica de José María Rosa
Garcia Mellid, Atilio. "Proceso a los falsificadores de la historia del Paraguay"
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17/02/09
JEMERES ROJOS
Casi 30 años después de la caída del régimen de los Jemeres Rojos en Camboya, una de sus figuras más emblemáticas por su participación en el genocidio se enfrentará mañana al tribunal respaldado por Naciones Unidas que lleva años preparando el proceso contra los antiguos líderes de un régimen comunista que acabó con la vida de 1,7 millones de personas, la mayoría torturados o por enfermedades o inanición. Otras cuatro ex dirigentes, todos ellos ancianos que han permanecido ocultos durante más de 20 años, están a la espera de juicio.Kaing Guek Eav, más conocido como Duch, será el primero de los ex miembros de los Jemeres Rojos en sentarse en el banquillo de los acusados por los cargos de crímenes contra la Humanidad en su papel de director del centro de interrogatorios y torturas S-21.
Los Jemeres Rojos, liderados por Pol Pot, lideraron entre 1975 y 1979 un régimen de corte maoísta en Camboya. Su ideología mezclaba una interpretación subjetiva y de extrema izquierda del maoísmo, centrándose en su exaltación del campesinado, con las ideas anticolonialistas propias de las guerras de liberación nacional.
El régimen prohibió todo signo de modernidad en el país. Las ciudades fueron desalojadas por la fuerza y los camboyanos fueron obligados a trasladarse a campos de trabajo. Según las cifras que se manejan, la población de la capital, Phnom Penh, descendió de dos millones a 25.000 en sólo tres días.
El dinero quedó prohibido y el banco central desapareció. También se prohibieron los coches y el carro de bueyes fue instaurado como vehículo oficial del país. Los Jemeres Rojos abolieron la propiedad privada, prohibieron la religión, aislaron al país cortando las comunicaciones con el exterior y eliminando el servicio postal, suprimieron la educación y clausuraron los hospitales.
Todas aquellas que llevaban gafas o que hablaban un idioma extranjero o los que tenían una enseñanza superior debían ser “reeducados” y muchos fueron asesinados por ser considerados enemigos de la revolución que lideraba Pol Pot, quien murió en 1998 en su exilio en la selva.
CENTRO DE TORTURAS
En la capital se instauró el centro S-21, donde Duch, ahora de 66 años, supervisó supuestamente la tortura y exterminio de unos 16.000 hombres, mujeres y niños. La mayoría de las víctimas fueron forzadas a confesar una serie de crímenes -como ser espías de la CIA-, antes de ser masacradas y enterradas en los tristemente conocidos como ‘campos de la muerte’.
“Quiero preguntarle por qué mató a su propia gente y por qué me torturó”, declaró a la agencia Reuters Chum Manh durante una visita al centro escolar en el que se ha convertido la prisión S-21. Chum es uno de los 14 supervivientes del centro en el que unas 16.000 personas fueron torturadas antes de ser trasladadas a los campos de exterminio a las afueras de Phnom Penh.
Chum Manh, quien ahora tiene 78 años, cuenta que era mecánico de coches cuando fue detenido por las autoridades del régimen. Acusado de ser espía de la CIA, fue encerrado en una celda minúscula, con espacio sólo para una cama, encadenado con grilletes y torturado casi a diario. “Una vez me fustigaron 200 veces con alambres electrificados”, afirma.
“Mataron a mi mujer y mi hijo. Incluso mataron a niños de tan solo meses de edad“, añade Chum, quien señala que el “odio” que siente hacia los Jemeres Rojos le hace desear que ejecuten a Duch, pero remarca que esto “no es aceptable” en el budismo, la religión que practica. Por lo tanto, cree que el tribunal debe ser “indulgente” con el ex director de la prisión S-21 si éste “cuenta la verdad sobre el régimen”.
Todo este horror ha quedado perfectamente ejemplificado en los museos que se han abierto en distintos puntos de Camboya para recordar lo que ocurrió. Por ejemplo, en la ex prisión y en el ‘campo la muerte’ de Choeung Ek, a 15 kilómetros de la capital, se exhiben los cráneos de los fallecidos para que no se olvide este negro capítulo de la Historia.
TRIBUNAL RESPALDADO POR LA ONU
Uno de los fiscales que han trabajado en la recopilación de testimonios sobre el genocidio perpetrado en Camboya, William Smith, resaltó el carácter simbólico del juicio que empieza mañana. “Es un día muy importante para los tribunales. Por primera vez alguien va a tener que rendir cuentas por las atrocidades cometidas por los Jemeres Rojos“, señaló.
Sin embargo, algunos dudan de que los otros cuatro ex dirigentes que gobernaron junto a Pol Pot y que están actualmente detenidos se vayan a enfrentar a los tribunales. Entre ellos se encuentran el ‘hermano número dos’ y mano derecha de Pol Pot, Nuon Chea, así como el ex presidente Khieu Samphan, de 78 años, el que fuese ministro de Exteriores Ieng Sary y la mujer de éste último, ex ministra de Asuntos Sociales, Ieng Thirith.
A diferencia de Duch, quien confesó sus crímenes después de convertirse al cristianismo alegando que sólo cumplía órdenes, el resto de los acusados insiste en que no cometieron ninguna irregularidad. Hasta el momento se desconoce cuando serán procesados.
DESCONOCIMIENTO
Seng Nary, una estudiante de 18 años que sólo ha oído hablar de los Jemeres Rojos por sus padres, admitió que sabe muy poco sobre el tribunal auspiciado por la ONU que juzgará a los hasta ahora cinco ex miembros del régimen. “He visto algo en la televisión sobre el tribunal de los Jemeres Rojos, pero eso es todo”, afirmó.
Casi 30 años después de la caída del régimen de Pol Pot, muchos jóvenes camboyanos que nacieron después de 1979, como Seng Nary, conocen muy poco la historia de uno de los capítulos más oscuros del siglo XX y que ocurrió precisamente en su país.
“Cuando preguntamos a los estudiantes acerca del genocidio de los Jemeres Rojos, no creen en ello y creen que se trata de ficción”, explicó a Reuters el viceministro de Educación de Camboya, Ton Sa Im. “Pero ahora, cuando ven que Naciones Unidas ayuda a Camboya a llevar a juicio a los Jemeres Rojos, comienzan a creérselo”, añadió refiriéndose al proceso judicial que comenzará mañana.
Para acabar con el desconocimiento, el Gobierno ha editado un libro de texto sobre el régimen marxista de los Jemeres Rojos para que los más jóvenes conozcan en profundidad lo que ocurrió en su país entre 1975 y 1979. Más de medio millón de copias del libro de texto sobre la dictadura serán distribuidos por todo el país, donde más de la mitad de sus 14 millones de habitantes nacieron después de la caída del régimen, con la invasión de las tropas vietnamitas.
“Por primera vez en la historia de Camboya, el genocidio cometido por los comunistas será enseñado en los institutos”, destacó Youk Chhang, director del Centro de Documentación de Camboya (DC-Cam), con sede en Estados Unidos y uno de los que posee información más completa sobre las atrocidades cometidas por los Jemeres Rojos.
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15/02/09
Lo que Israel no queria que vieramos
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07/02/09
Homenaje a dos Soldados de Artigas
El SOLDADO JOAQUIN LENZINA (1760 - 1860) tiene una valiosa biografía que conocemos a través de las poesías que de su autoría se han podido recuperar en la década del 1920 por los investigadores Daniel y Victor Hammery. Nacido en Montevideo de padres esclavos, fue aguatero en su niñez. Ya muchacho se dirige a la campaña, donde es conocido como payador. Luego de enrolarse en un barco y descubrir que éste era pirata, escapó a la costa brasileña donde es hecho esclavo. Comprado por Artigas, luchará con él en las Invasiones Inglesas (1806 - 1807) y aparece luego, luchando con Artigas desde el comienzo de la revolución en 1811.
Cuando en 1820 el Jefe de los Orientales pase a Paraguay, lo acompañará con un grupo de fieles. Cuando Artigas es enviado a Curuguaty, él lo acompañará y desde 1845 le seguirá a Ibiray hasta su muerte en 1850. Cuando su antiguo camarada Manuel Antonio Ledesma se entera de la soledad en la cual vivía Lenzina, lo acogerá en su casa de
Guarambaré hasta su muerte. Lamentablemente, y a causa de la destrucción producida por la Guerra del Paraguay, los restos de Lenzina no se han localizado, perdiéndose con ellos la posibilidad de realizar un homenaje similar al de Ledesma.
El SARGENTO MANUEL ANTONIO LEDESMA (1797 - 1887), soldado artiguista de raza negra, fue separado del Gral. Artigas en Itapuá luego que éste, en 1820, marche hacia Paraguay. Es enviado por el gobierno de ese país, que dispersa a los soldados rieles a nuestro prócer, a Guarambaré con otros compañeros. En ese pueblo, casó con doña Juliana Pretes con la cual tuvo 5 hijos, dos varones y tres mujeres (los dos varones murieron luchando en el bando paraguayo en la Guerra de la Triple Alianza).
Con una actividad laboriosa y abnegada se convirtió en una figura respetada en su nuevo hogar, donde llegó a ser Celador Corregidor en 1850. Relevado de su cargo oficial luego de la guerra en 1870, siguió siendo en la práctica la máxima autoridad de su pueblo gracias al respeto del cual era merecedor por sus conciudadanos. Al corroborarse su identidad como soldado de Artigas, en 1884 recibe una pensión mensual de 15 pesos del gobierno uruguayo.
En 1885 una misión comandada por el General Máximo Tajes le realizo un agasajo en Asunción, donde asistió a pesar de su precario estado de salud, deseoso de reencontrarse con representantes de su amada patria. Esta misión tuvo el importante cometido de devolver los trofeos de guerra que nuestro país había tomado en la Guerra de la Triple Alianza. Así se recuperaba el recuerdo del americanismo de Artigas por un lado, a través del reconocimiento de uno de sus antiguos soldados, a la vez que se realizaba una activa política de hermandad con un Estado vecino, con el cual, si bien nos vimos enfrentados, también buscamos enterrar el hacha de guerra, y no proclamarlo como vencido, sino como un igual.
El Sargento Ledesma, fallecido el 23 de febrero de 1887, fue envuelto en la bandera uruguaya que le había sido regalada en su visita a Asunción de 1885.
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