26/12/08

Los lamebotas del sionismo en Uruguay

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El Ladronzuelo vendepatria en clara actitud latifundista

 En el mes de noviembre de 1975 las Naciones Unidas aprobaron una declaración en la que se establecía la equivalencia entre el sionismo y el racismo. Dicha resolución -la Nº 3379- fue votada afirmativamente por distintos bloques que se conoce que operan dentro de las Naciones Unidas y reflejaba en sus considerandos, la declaración que en la ciudad de México se aprobó el 19 de junio de 1975, durante la realización de la Conferencia sobre la Igualdad de las Mujeres y su Contribución al Desarrollo y la Paz. Allí, repito que esta Conferencia sirvió de preámbulo para la declaración de la Asamblea General de las Naciones Unidas, se votó, en México, un párrafo que cito textualmente: "Subrayó el principio que la cooperación internacional y la paz requieren la liberación e independencia nacional, la eliminación del colonialismo, el neocolonialismo, la ocupación foránea, el sionismo, el apartheid y la discriminación racial en todas sus formas, así como también el reconocimiento de la dignidad de los pueblos y su derecho a la autodeterminación". Aquí finaliza la cita. Teniendo en cuenta estos y otros antecedentes, la sesión plenaria del 10 de noviembre de 1975, resolvió, y cito nuevamente, "que la Asamblea General determina que el sionismo es una forma de racismo y discriminación racial". No quiero, señor Presidente, entrar, porque el tema es extenso y es demasiado exiguo el tiempo que tenemos, en la refutación de lo que tiene de esencialmente falaz, una decisión de carácter político-internacional que equivalga un movimiento de carácter político con "política colonialista, neocolonialista o el racismo" que se practica en Sud Africa. Esta resolución que lleva el Nº 3379 de las Naciones Unidas, es algo que nosotros, personalmente, consideramos no solo profundamente injusta, sino falaz en el propio razonamiento en que está basada. Basta leer el párrafo a que hemos aludido para que se advierta que poco puede tener en común la política de discriminación legalizada y constitucionalizada en el sur de Africa, con el sionismo; o la política colonialista o neocolonialista con esta corriente política, sobre la cual se podrá tener la opinión que se quiera, pero que indudablemente en esta oportunidad es utilizada como una más en las piezas del ajedrez internacional y en este contexto es que hay que mirar la resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas.

Hace un mes se reunió en Porto Alegre una Conferencia de activistas políticos, legisladores y periodistas de Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, donde tuvimos el honor de asistir, por supuesto que sin invocar ninguna otra representación que no fuera la de nuestra propia persona. Allí también estuvieron presentes legisladores de los cuatro Partidos, mejor dicho de tres Partidos, Partido Nacional, Partido Colorado, la coalición Frente Amplio y el Presidente de la Unión Cívica del Uruguay. Se analizó el tema y en la parte personal, en lo que a nosotros respecta -repetimos sin que esto implique obligar y comprometer más que a nosotros mismos- dijimos que íbamos a plantear en el Senado lo que hoy estamos haciendo. Es la denuncia de esta resolución y la aspiración de que la Cancillería Uruguaya ponga en marcha los mecanismos del caso para que se desligue de una resolución tan concluyente, la responsabilidad de la República que por cierto no lo votó y se ponga en marcha los mecanismos necesarios para que una nueva resolución abrogue, modifique, en el sentido en que hemos abogado esta injusta, antihistórica, resolución de las Naciones Unidas.

Solicitamos, señor Presidente que la versión de nuestras palabras sea enviada al Ministerio de Relaciones Exteriores.

SEÑOR PRESIDENTE. - Se va a votar la moción del señor senador Lacalle Herrera en el sentido de que la versión de sus palabras se pase al Ministerio de Relaciones Exteriores.

(Se vota:)

-15 en 15. Afirmativa. UNANIMIDAD.

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